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Catecismo Ilustrado

Catecismo Ilustrado en español. (Traducción automática de portugués)


 

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Referencias en portugués, francés y inglés.

– Catecismo Ilustrado (1910) – Textos digitalizados e transcritos, PDF: Clique aqui

– Catéchisme en Images (1908) – Textes numérisés & transcrits, PDF: Cliquez ici

– Catechism in Pictures (1912) – Texts scanned & transcribed, PDF: Click here


 

A- Catecismo Ilustrado, páginas 01-15: Página actual

B- Catecismo Ilustrado, páginas 16-32: Clic Aquí

C- Catecismo Ilustrado, páginas 33-49: Clic Aquí

D- Catecismo Ilustrado, páginas 50-66: Clic Aquí

 


 

Catecismo Ilustrado, en español – Página-1   Texto PDF-1 (Español)

Texte PDF-1 (Français)       Text PDF-1 (English)       Texto PDF-1 (Português) 

        1b

(Traducción automática de portugués)

INTRODUCCIÓN

 

El Catecismo.

1. El catecismo es una instrucción familiar, por medio de preguntas y respuestas, sobre la doctrina cristiana.

2. La doctrina cristiana es la que nos fue enseñada por nuestro Señor Jesucristo cuando predicó el Evangelio por la Judea.

 

Explicación del Grabado.

3. Antes de enseñar su doctrina, Nuestro Señor quiso mostrar a los niños, con su ejemplo, cómo debían recibir las instrucciones del catecismo. A fin de celebrar la fiesta de la Pascua, el Salvador compareció en Jerusalén a los doce años de edad, acompañado de María y José. Lo vemos en este grabado, a lo alto ya la izquierda, en el templo, rodeado de los doctores de la ley a quien escucha y preguntas. Nos dice el Evangelio que el Divino Maestro los asombró por la sabiduría de sus respuestas.

4. Al llegar a la edad de treinta años, Jesús comenzó a recorrer a Judea para enseñar su doctrina. Pregaba ora en las sinagogas, donde los judíos se reunían para rezar, ora en las montañas y en las playas. El grabado nº 10 representa a la derecha, asentándose en una barca en el mar de Galilea. Alrededor se ven los Apóstoles, y en la orilla, escuchando sus enseñanzas, los judíos de una aldea vecina.

5. Después de que Jesucristo subir al Cielo, su doctrina, en cada época, era predicada por los Apóstoles, obispos, sacerdotes y diáconos. En medio del grabado, vemos al diácono Felipe, sentado en un carro de cuatro ruedas junto a un oficial de Candacia, de la reina de Etiopía, el cual leía las Sagradas Escrituras sin comprenderlas. Felipe las explicó, y el oficial pidió el Bautismo diciendo: «Creo que Jesucristo es Hijo de Dios».

6. El último plano del grabado representa, a la izquierda, el Sumo Pontífice, enseñando a todas las clases sociales la doctrina cristiana; a la derecha, un obispo predicando a los hombres, aún en el paganismo, el santo Evangelio; y al centro un sacerdote enseñando el catecismo a los niños.

 

El Fin del Hombre.

7. Es necesario a todos los hombres y sobre todo a los cristianos el conocimiento de la doctrina cristiana, por lo que sin su conocimiento no se puede alcanzar el fin para que Dios nos creó.

8. Dios nos creó para conocerlo, amar, servir y obtener así la vida eterna.

9. Servimos a Dios: 1º observando su ley; 2º cumpliendo fielmente los deberes de nuestro estado; 3º glorificándolo por toda clase de buenas obras.

10. Es necesario servir a Dios: 1º porque sólo para ese fin fuimos creados; 2º porque todo aquel que no sirve a Dios se expone a ser eternamente condenado al infierno.

11. Hay muchos hombres que no sirven a Dios y que se atan a los bienes de la tierra de preferencia a Dios. Se sujetan a los honores por el orgullo, a las riquezas por la avaricia, a los placeres por la lujuria y la gula.

12. Pero no logran encontrar la felicidad, porque el corazón del hombre fue hecho para Dios y los bienes de la tierra no lo pueden satisfacer. Sólo Dios nos puede hacer felices, porque Él es supremo bien.

13. Incluso en esta vida, Dios concede a los que le sirven la paz de una buena conciencia; los protege en sus obras; los consuela en sus tristezas, y los acumula de toda clase de beneficios.

14. Gozaremos de una felicidad perfecta, cuando poseemos la vida eterna, es decir, cuando venimos a Dios en el cielo por toda la eternidad.

 

El Nombre y la Señal del Cristiano.

15. Se llama cristiano al que fue bautizado y profesa la religión cristiana.

16. Es una gran felicidad el ser cristiano, porque el cristiano es hijo de Dios, hermano de Jesucristo y heredero del paraíso.

17. El signo por el cual se reconoce al cristiano es el signo de la Cruz: «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Así sea». O en latín: «In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, Amem».

18. El signo de la Cruz nos recuerda que hay un solo Dios en tres personas, y que Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, murió por nosotros en la Cruz.

19. Hecho con Fe y piedad, la señal de la Cruz aleja los peligros y las tentaciones y atrae sobre nosotros las bendiciones de Dios.

 


 

Catecismo Ilustrado, en español – Página-2   Texto PDF-2 (Español)

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        2b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

1° artículo: Creo en Dios Padre Todopoderoso.

 

1. Dios puede hablar a los hombres, pues les dio la facultad de entenderse.

2. Dios habló verdaderamente a los hombres; es lo que se llama Revelación.

3. Sin la Revelación no podríamos salvar, ya que es imposible saber por nosotros mismos lo que hay que creer y hacer para obtener la Salvación.

4. Se distinguen tres revelaciones: 1º la Revelación primitiva, hecha por Dios a Adán ya los patriarcas; 2º la Revelación Mosaica, hecha por Dios a Moisés; 3º la Revelación cristiana que nos ha sido hecha por Nuestro Señor Jesucristo.

 

El Símbolo de los Apóstoles.

5. El símbolo de los Apóstoles es una profesión de Fe que los Apóstoles nos dejaron y que en doce artículos encierra las verdades principales que debemos creer.

6. La primera de estas verdades es que hay un Dios, y uno solo, exclusivamente.

7. Creemos en Dios, porque Él mismo nos reveló su existencia.

8. También la razón nos dice que hay un Dios, porque, si no hubiera, el mundo no podría existir. en efecto, el mundo no podría crearse a sí mismo, como ni siquiera puede crearse una casa o un reloj.

9. Dios es un puro espíritu, infinitamente perfecto, creador del cielo y de la tierra, y soberano Señor de todas las cosas.

10. Digo que Dios es un puro espíritu, porque no tiene cuerpo, y no puede ser visto por nuestros ojos, ni tocado por nuestras manos.

11. Digo que Dios es infinitamente perfecto, porque Él posee todas las perfecciones y sus perfecciones no tienen límites.

12. Dios ha existido siempre; nunca tuvo principio, y nunca habrá de fin.

13. Dios está en el cielo, en la tierra, y en todas partes.

14. Dios conoce todas las cosas, el pasado, el presente, el futuro, y hasta nuestros pensamientos y deseos y nos ve siempre, aun cuando nos ocultamos para ofender.

 

El Misterio de la Santísima Trinidad.

15. Un misterio es una verdad revelada por Dios, y que debemos creer, aunque no podemos comprender.

16. El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio de un solo Dios en tres personas, a saber, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

17. El Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo y el mismo Dios; son iguales en todas las cosas, porque tienen una sola y la misma sustancia, y por lo tanto una sola y la misma divinidad.

 

Explicación del Grabado.

18. La Santísima Trinidad está representada en el centro por un gran triángulo, en el que se ve a Dios Padre sobre el globo del mundo, sosteniendo los brazos de la Cruz a la que está predicado Jesucristo, su Hijo; el Espíritu Santo, bajo la forma de una paloma, derrama sus rayos de luz entre el Padre y el Hijo, lo que nos da a entender que procede del Padre y del Hijo.

19. Al alto del grabado se ve a la izquierda, Jesucristo, confiriendo a los Apóstoles, antes de subir al Cielo, la misión de enseñar a todas las naciones y de bautizarlas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo .

20. Se ve a la derecha el Bautismo de Jesucristo, en el que se manifestaron las tres personas divinas. (Véase el grabado 19.)

21. Abajo, a la izquierda, vemos a Abraham recibiendo la visita de tres Ángeles; Abraham vio a los tres, y sólo saludó a uno, diciendo: «Señor, si he encontrado Gracia delante de tus ojos, no pasarás sin visitar la casa de tu siervo».

22. A la derecha, vemos a San Agustín y un niño, – Un día, el santo Obispo de Hipona paseaba a la orilla del mar, queriendo profundizar el misterio de la Santísima Trinidad. De repente, ve a un niño entretenido a llenar una pequeña concha y tapar el agua en una cueva que había abierto en la arena. « Mi hijo, ¿qué quieres hacer? – «Quiero meter en este agujero todo el agua del mar» – «Pero tú bien ves que este agujero es muy pequeño para tanta agua». – « Más fácil me será meter el mar en este agujero, de lo que tú entiendes el misterio de la Santísima Trinidad ». – Y diciendo esto, el niño desapareció. Era un ángel que tomaba aquella forma para advertir al santo de que el misterio de la Santísima Trinidad era impenetrable a todos los espíritus creados.

 


 

Catecismo Ilustrado, en español – Página-3   Texto PDF-3 (Español)

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        3b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

1° artículo (continuación): Creador del Cielo y de la Tierra.

 

La Creación.

1. Estas palabras del Símbolo «Creador del Cielo y de la Tierra» significan que Dios sacó de la nada el cielo y la tierra con todo lo que éstos encierran.

2. Los hombres no pueden crear, porque para hacer algo de la nada, hay que ser omnipotente. Sólo Dios puede crear, porque sólo Dios es omnipotente.

3. Dios no estaba obligado a crear el mundo; lo creó porque así lo quiso.

4. Dios creó el mundo por su palabra, es decir, por un solo acto de su voluntad.

5. Las más perfectas criaturas de Dios son los Ángeles y los hombres.

 

Los Angeles.

6. Los ángeles son puros espíritus que Dios creó para adorarle, y ejecutar sus órdenes.

7. Dios los creó en estado de gracia y de santidad, pero no todos perseveraron en ese estado; una parte de ellos se rebeló contra Dios, perdiendo la gracia por su orgullo.

8. Dios recompensó la fidelidad de los Ángeles buenos, confirmándolos en Gracia y dándoles la posesión de la felicidad del Cielo.

9. Las funciones de los Ángeles buenos son alabar a Dios y ejecutar sus órdenes.

10. Los ángeles buenos, en especial los Ángeles de la guardia, velan por nosotros y nos protegen.

11. Debemos respetar la presencia de nuestro Ángel de la guarda, e invocarlo en las tentaciones y los peligros.

12. Dios castigó a los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo y condenándolos al suplicio del infierno.

13. Los ángeles malos tratan de arrastrarnos al mal, porque son enemigos de Dios y enemigos de la felicidad eterna que nos está prometida.

14. Dios creó el cielo y la tierra en seis días.

 

Explicación del Grabado.

15. Este grabado representa la obra divina por medio de seis zonas circulares, cada una de las cuales reproduce uno de los seis días de la Creación y la actitud de Dios realizando su obra.

16. La primera zona representa la obra del primer día, es decir, Dios creando la luz.

17. La segunda representa la obra del segundo día, es decir, Dios creando el firmamento, y separándolo de la Tierra y de los Cielos.

18. La tercera representa la obra del tercer día, es decir, Dios separando la tierra de las aguas y mandando a la tierra que produciera todas las especies de plantas.

19. La cuarta representa la obra del cuarto día, es decir, Dios creando el sol, la luna y las estrellas.

20. La quinta representa la obra del quinto día, es decir, Dios creando las aves en el espacio y los peces en el agua.

21. La sexta representa la obra del sexto día, es decir, Dios creando los animales terrestres y haciendo el hombre a su imagen y semejanza.

22. En lo alto del grabado, Dios descansa al séptimo día y lo consagra a su servicio. Este descanso es simbolizado por el sol velado y por los astros que presiden por la noche, la luna y las estrellas. El triángulo formado por una nube y en el que Dios descansa, significa que las tres personas divinas cooperan, todas ellas, en la obra de la creación. Es lo que estas palabras nos revelan: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza».

 

El Hombre.

23. El hombre es una criatura racional, compuesta de alma y cuerpo.

24. El alma es un espíritu creado a la imagen de Dios para ser unido a un cuerpo, y que jamás morirá.

25. Nuestra alma es creada a la imagen de Dios en lo que ésta es capaz de conocer, amar y actuar libremente.

26. Es cierto que nuestra alma es inmortal, es por eso que, después de esta vida, Dios debe en su justicia recompensar la virtud o castigar el vicio.

27. Dios creó el primer hombre, formando su cuerpo con tierra y uniendo a ese cuerpo un alma que sacó de la nada.

28. Para crear la primera mujer Dios sumergió a Adán en un sueño misterioso, y mientras él dormía le quitó una costilla de la que formó la primera mujer, uniendo un alma a ese cuerpo.

29. El primer hombre se llamó Adán y la primera mujer Eva, y de ellos somos todos nosotros descendientes; por eso los llamamos a nuestros primeros padres. Dios colocó a Adán y Eva en un lugar de delicias llamado el paraíso terrestre.

 


 

Catecismo Ilustrado, en español – Página-4.0   Texto PDF-4.0 (Español)

Texte PDF-4.0 (Français)       Text PDF-4.0 (English)       Texto PDF-4.0 (Português)

4.0a        4.0b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

2º artículo: Y en Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor.

 

Promesa de un Redentor.

1. Dios creó a Adán y Eva, como los Ángeles, en un estado de inocencia y de justicia en que no estaban sujetos ni a los dolores, ni a la muerte.

2. El demonio, disfrazado de serpiente, llevó a nuestros primeros padres a desobedecer a Dios, comiendo del fruto prohibido.

3. En castigo de su desobediencia fueron expulsados del paraíso terrestre, y condenados a comer el pan con el sudor de su rostro; quedaron sujetos a la ignorancia, a la concupiscencia, al dolor, a la muerte, y excluidos de la felicidad del Cielo.

4. El pecado de Adán se transmitió a todos sus descendientes, de modo que éstos nacen culpables del pecado de sus primeros padres y sujetos a las mismas miserias.

5. El pecado de que todos los hombres nacen llamados se llama pecado original, es decir, que viene de nuestro origen. (véase el grabado 58)

6. La Santísima Virgen fue exenta, por un privilegio especial, del pecado original, porque debía ser la Madre del Hijo de Dios (Ver el grabado 54)

7. Dios no abandonó al hombre después de su pecado. Se compadecía de él, y le prometió un Salvador que se llamó el Mesías.

8. Dios renovó a los patriarcas Abraham y Jacob la promesa de un Salvador.

9. Dios hizo anunciar por los profetas con mucha anticipación la venida del Salvador.

10. Los profetas predicaron la época de la venida del Mesías, su nacimiento de una virgen en Belén, sus milagros, su pasión, su muerte, su resurrección, y finalmente el establecimiento de su religión por toda la tierra.

11. El Salvador prometido al mundo es Nuestro Señor Jesucristo.

 

El Verbo Eterno.

12. San Juan, al comenzar su Evangelio, describe así la generación eterna del Redentor: «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios, Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por Él y sin Él no se hizo nada. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres, Y la Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Apareció un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan. Vino como testigo para dar testimonio de la luz, para que todos crecier por medio de él. No era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. »

 

El Verbo Encarnado.

13. «El Verbo era la luz verdadera que venía a este mundo, ilumina a todo el hombre. Estaba en el mundo y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no lo conoció. Vino para lo que era suyo, y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, dio el poder de convertirse en hijos de Dios; que no nacieron de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios. Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como de Hijo Unigénito del Padre, lleno de Gracia y de verdad. « (Juan I, 1-14).

 

Testimonio del Precursor.

14. « Juan da testimonio de él y clama: » Este era Aquel de quien dije: Lo que ha de venir después de mí, es más que yo, porque era antes de mí. Todos nosotros participamos de Su plenitud y recibimos Gracia sobre Gracia; porque la ley fue dada por Moisés, pero la Gracia y la verdad fueron traídas por Jesucristo. Nadie jamás vio a Dios; el Unigénito de Dios, que está en el seno del Padre, Él mismo lo ha dado a conocer »» (Juan I, 15-18.)

 

Explicación del Grabado.

15. Este grabado representa el milagro de la Transfiguración, en el cual Dios Padre proclama a Jesucristo su Hijo.

16. «Jesucristo tomó a Pedro, Santiago y Juan y los llevó aparte al monte Tabor, y se transfiguró delante de ellos. Su rostro se quedó como el sol y sus vestiduras se volvieron luminosas de blancas que estaban. He aquí que les aparecieron Moisés y Elías hablando con él. Pedro tomando la palabra, le dijo a Jesús: «Señor, bueno es nosotros estar aquí; si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, una para Moisés, y otra para Elías. Y estando todavía hablando, he aquí que una nube resplandeciente los envolvió; y salió de la nube luminosa una voz que decía: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto toda mi complacencia; y lo oyó. Al oír esto, los Apóstoles cayeron de bruces, y tuvieron gran miedo »». (Mat. XVII, 1-9)

 


 

Catecismo Ilustrado, en español – Página-4   Texto PDF-4.1 (Español)

Texte PDF-4.1 (Français)       Text PDF-4.1 (English)       Texto PDF-4.1 (Português)

        4.1b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

3º Artículo: Concebido por el Poder del Espíritu Santo.

 

El Misterio de la Encarnación.

1. El misterio de la Encarnación, contenido en el 2º y en el 3º artículo del Símbolo, es el misterio del Hijo de Dios hecho hombre.

2. El Hijo de Dios se hizo hombre tomando un cuerpo y un alma semejantes a los nuestros en el seno de la bienaventurada Virgen María, su Madre, por obra y gracia del Espíritu Santo.

3. El Hijo de Dios hecho hombre se llama Jesucristo.

4. El nombre de Jesús significa Salvador. « Y le llamarán por nombre Jesús, dijo el ángel a San José, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados ».

5. Llamamos a Jesucristo nuestro Señor, es decir, nuestro Maestro, porque Él nos creó y nos rescató con su sangre.

6. Jesucristo es Dios y hombre en el todo, porque tiene dos naturalezas, la naturaleza divina y la naturaleza humana.

7. Sólo hay en Jesucristo una persona, que es la persona del Hijo de Dios.

 

Explicación del Grabado.

8. Este grabado representa al ángel Gabriel saludando a la Santísima Virgen, cuando ella oraba en su casa de Nazaret, y anunciaba que Dios la había escogido para ser la madre del Salvador. En el mismo instante, el Espíritu Santo operó en María, por un gran milagro, el misterio de la Encarnación.

Damos a continuación la narración de la Anunciación y de la Visitación, según el Evangelio de San Lucas.

 

La Anunciación.

9. « estando Isabel en el sexto mes, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Entrando el ángel donde ella estaba, le dijo: «Salve, llena de gracia; el Señor es contigo ».

    Ella, al oír estas palabras, se turbó y discurría pensativa que saludo sería ésta. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; he aquí que concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; reinará sobre la casa de Jacob eternamente y su Reino no tendrá fin »».

10. María le dijo al ángel: «¿Cómo se hará esto, pues yo no conozco hombre? El ángel le respondió: «El Espíritu Santo descender sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso mismo, el Santo, que ha de nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. He aquí, también Isabel, tu pariente, concibió un hijo en su vejez; y este es el sexto mes de la que se decía estéril; porque a Dios nada es imposible ». Entonces María dijo: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró de ella.»(Lucas I, 26)

 

La Visitación.

11. « En aquellos días, levantándose María, fue apresurada a las montañas, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Sucedió que, tan pronto como Isabel oyó el saludo de María, el niño le saltó en el vientre, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamó en alta voz: «Bendita tú entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí esta dicha, que venga conmigo a la madre de mi Señor? Porque cuando la voz de tu saludo llegó a mis oídos, el niño saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que creyó, porque se han de cumplir las cosas que le han sido dichas de parte del Señor ». Entonces María dijo:

 

Cantar de María.

    « Mi alma glorifica al Señor; y mi espíritu se alegra de alegría en Dios mi Salvador, porque miró la humildad de su sierva. Por lo tanto, he aquí, de ahora en adelante, todas las generaciones me llamarán dichosa, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es Santo, y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen. Manifestó el poder de su brazo, dispersó a los hombres de corazón soberbio. De los tronos los poderosos, elevó a los humildes. Llenó de bienes a los hambrientos, ya los ricos despidió de manos vacías. Tomó cuidado de Israel, su siervo, recordado de su misericordia; como había prometido a nuestros padres, a Abraham ya su descendencia para siempre. (Lucas I, 39-56)

 


 

Catecismo Ilustrado, en español – Página-4.2   Texto PDF-4.2 (Español)

Texte PDF-4.2 (Français)       Text PDF-4.2 (English)       Texto PDF-4.2 (Português)

        4.2b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

3º artículo (continuación): Nació de María Virgen.

 

Explicación del Grabado.

1. Al centro, el Niño Jesús nace en el establo de Belén, rodeado de los cuidados de María, su Madre, y de San José, su padre adoptivo. Cerca del pesebre donde el Niño reposa, un buey y un asno, animales que, según la Tradición, allí se encontraban.

2. Los pastores vienen a adorarle y en el cielo los ángeles entonan el alegre cántico: «Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad».

 

Nacimiento de Jesucristo.

3. En aquellos días, salió un edicto de César Augusto, prescribiendo el censo de toda la tierra. Este censo fue hecho por Quirino, gobernador de Siria. Y todos ellos se casan, cada uno a su ciudad. José fue también de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llamaba Belén, porque era de la casa y familia de David, para recabar junto a María, su esposa, que estaba embarazada. Ahora bien, estando allí, se cumplieron los días en que ella debía dar a luz, y dio a luz a su Hijo primogénito, y lo engañó y lo reclinó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue. « (Lucas II, 1-7)

 

Vida oculta de Jesús.

4. Guiados por una estrella milagrosa, los Magos, en número de tres, vinieron a adorar al Niño Jesús, y le ofreció oro a un rey, incienso como a un Dios y mirra como a un hombre mortal, ya que la mirra era empleada para embalsamar a los muertos.

5. Nuestro Señor fue presentado en el templo cuarenta días después de su nacimiento, el segundo día de febrero. La Santísima Virgen cumplió ese día la ceremonia de la purificación, prescrita por la ley de Moisés.

6. Después de la presentación en el templo, los padres de Jesús lo llevaron a Egipto, para escapar a la persecución de Herodes, que lo quería mandar matar.

7. Para conseguir su fin, Herodes mandó degollar a todos los niños hasta la edad de dos años en Belén y sus alrededores. Estos niños son los llamados Santos Inocentes.

8. Muerto Herodes, el Niño Jesús volvió a Nazaret, en Galilea, donde permaneció hasta la edad de treinta años.

9. La vida de Jesús en Nazaret fue una vida ignorada, pobre y de trabajo.

10. Nos enseña el Evangelio que durante este tiempo Jesucristo frecuentaba el templo en los días de fiesta, era obediente a sus padres, ya medida que iba creciendo en edad, más daba pruebas de sabiduría y santidad.

 

Vida Pública de Jesús.

11. A la edad de treinta años, Jesucristo recibió el Bautismo de manos de San Juan Bautista, en las aguas del Jordán. (Mat. IV, 13-17)

12. Y se retiró enseguida al desierto donde ayunó durante cuarenta días (grabado 51) permitiendo al demonio que lo intentase, para enseñarnos cómo debemos resistir a las tentaciones. (Grabación 53). (Mateo IV, 1-11)

13. Saliendo del desierto, Jesucristo escogió a sus doce apóstoles, y comenzó a predicar el Evangelio en Judea.

14. Nuestro Señor tomó a sus apóstoles unos pobres pescadores que no tenían ninguna instrucción y vivían de su trabajo.

15. Son sus nombres: Simón llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo, Simón Cananeo y Judas Iscariote, el traidor.

16. La palabra «Evangelio» quiere decir buena nueva. La buena nueva, que Jesucristo anunciaba, era ser Hijo de Dios, el Mesías o Salvador prometido desde el principio del mundo.

17. Jesucristo reforzaba su doctrina con la práctica de numerosos milagros. Hizo el primero a pedido de su Santísima Madre, cambiando el agua en vino en las bodas de Caná, en Galilea. (Jn. II, 1-11)

18. Para testimoniar su amor a los niños, Jesús acariciaba con las manos, las abrazó y las bendijo diciendo: «Dejad venir a mí a los niños, porque de los que son como son el Reino de Dios». (Marcos X, 13-17)

19. Hablando a los infelices, Jesús decía: «Venid a mí, todos los que estáis fatigados, y yo os aliviaré». (Mat. XI, 28)

20. Jesús recibía a los pecadores con bondad, y decía: «Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a la penitencia». (Lucas V, 31)

 

 


 

Catecismo Ilustrado, en español – Página-5   Texto PDF-5 (Español)

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  5a Catechism in Pictures      5b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES.

4º artículo: Padece, fue Crucificado, Muerto y Sepultado .

 

El Misterio de la Redención.

1. El misterio de la Redención es el misterio del Hijo de Dios muerto en la Cruz para rescatar a todos los hombres.

2. Estas palabras, «Padece bajo el poder de Poncio Pilatos», significan que durante el gobierno de Poncio Pilatos en Judea fue que Jesucristo sufrió los mayores dolores en su alma y en su cuerpo.

3. En su alma Jesús sufrió la incomodidad, el pavor, una tristeza mortal: «Mi alma, decía, está triste hasta la muerte».

4. En su cuerpo Jesucristo sufrió tales tormentos que el profeta Isaías lo llamaba «Hombre de dolores», «Hombre herido por Dios», y «despedazado por nuestros pecados».

5. No eran necesarios tantos sufrimientos para nuestra redención, pues habría bastado a Jesucristo derramar una sola gota de sangre, por su merecimiento infinito, para la obra de la redención.

6. Quisiera nuestro Señor sufrir así para mostrarnos bien su amor y para inspirarnos un mayor horror por el pecado que fue la causa de nuestra muerte.

7. Jesucristo sufrió: 1º en el jardín de los Olivos; 2º en casa de Caifás; 3º en casa de Herodes; 4º en casa de Pilato; 5º en el Calvario.

8. En el jardín de los Olivos Jesucristo sufrió los dolores de la agonía, tan grandes que lo hicieron sudar un sudor de sangre. Fue en ese jardín que Judas, uno de sus Apóstoles, lo entregó a sus enemigos, dándole un beso. (Grabado 18)

9. En casa de Caifás, Jesús fue negado tres veces por San Pedro (grabado 29), abofeteado, cubierto de oprobios, declarado reo de muerte por decirse Hijo de Dios.

10. En casa de Herodes, Tetrarca de Galilea, viniendo a Jerusalén para celebrar la Pascua, vistieron a Jesús una túnica blanca, por escarnio, tratándolo como a un loco.

11. En casa de Pilatos azotaron a Jesucristo, lo coronaron de espinas y lo condenaron a morir en la Cruz, aunque el juez había reconocido su inocencia.

12. En el calvario, dieron a beber a Jesucristo fiel y vinagre y lo crucificaron entre dos ladrones. En la Cruz, pidió a su Padre que perdonara a los verdugos; prometió el paraíso al buen ladrón; recomendó a su Madre a San Juan y dio a San Juan por hijo a su Madre, y después de haber dicho que todo estaba consumado, entregó el espíritu en las manos de su Padre.

13. Estas palabras del Símbolo «fue muerto» significan que el alma de Jesucristo se separó de su cuerpo, pero la divinidad permaneció unida a Su alma ya su cuerpo.

14. Jesucristo murió el Viernes Santo, cerca de las tres de la tarde.

15. Cuando Jesucristo murió, el sol se eclosionó, la tierra tembló, las rocas se abrieron, el velo del templo se rasgó de arriba abajo, y muchos muertos resucitar, como se ve en el grabado, en el plano inferior a la la izquierda.

16. Después de la muerte de Jesús, un soldado le rasgó el lado con una lanza, saliendo de la herida sangre y agua.

17. Nuestro Señor le permitió que le hicieran esta herida para mostrar: 1º que nos había amado en extremo, vertiendo por nosotros hasta la última gota de su sangre; 2º que su corazón permanecería siempre abierto para derramar sobre nosotros la abundancia de sus gracias.
18. Las palabras del Símbolo «y sepultado» significan que después de muerto, el cuerpo de Jesucristo fue desplegado de la Cruz y metido en la tumba.

19. Después de sepultado Jesús, taparon la entrada del sepulcro con una gran piedra, que Pilato mandó sellar, encargando a soldados de guardar la tumba.

20. Los judíos tomaron estas precauciones para impedir que fuera robado el cuerpo de Jesús, y Dios les permitió hacer más manifiesta su Resurrección.

 

Vía Crucis.

21. La Iglesia recomienda a los fieles el piadoso ejercicio llamado «Vía sacra», que les recuerda en 14 estaciones la Pasión del Salvador. Concede numerosas indulgencias a quienes rezar el Vía sacra con sincera devoción y contrición.

 

Explicación del Grabado.

22. El grabado representa la condena de Jesús por Pilato, Jesús azotado, Jesús clavado en la cruz y colocado entre dos ladrones, y la sepultura de Jesús.

 


 

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        6b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

5º artículo: Y Descendió a los Infiernos.

 

1. Las palabras «y descendió a los infiernos» significan que, muerto Jesucristo, su alma descendió a los infiernos, donde se tardó todo el tiempo que su cuerpo permaneció en el sepulcro, y aunque la misma persona de Jesucristo estuvo al mismo tiempo en los infiernos y en el sepulcro. No debe parecer extraño, pues, aunque el alma de Jesucristo se separara de su cuerpo, la divinidad siempre se unió a su alma ya su cuerpo.

2. Se entiende por la palabra «Inferno» los lugares ocultos, los depósitos en que se conservan, como prisioneras, las almas que no pueden gozar de la bienaventuranza eterna. En este sentido la Sagrada Escritura emplea esta palabra en muchos pasajes. En este sentido, San Pablo dijo que en el nombre de Jesucristo todas las rodillas se doblan en el cielo, en la tierra y en los infiernos.

3. No obstante designados todos por el nombre de infiernos, estos lugares no son iguales. Uno de ellos es como una prisión escurísima y horrible, donde las almas de los condenados están continuamente atormentadas por los demonios con un fuego que no se puede extinguir. Se llama este lugar a Geena, el abismo, o más comúnmente, el Infierno.

4. En el segundo de estos lugares se encuentra el fuego del Purgatorio. Las almas que murieron en estado de gracia permanecen allí durante un cierto tiempo, hasta que se purifican de todo, y puedan entrar en la patria eterna, donde no puede haber guarida ni haber sombra de pecado.

5. Al tercero de estos lugares se llama limbo, y en éste se recibieron, antes de la venida de Jesucristo, las almas de los santos, que quedaban allí en descanso, sin ningún sentimiento de dolor, en la esperanza de su redención. Y fueron las almas de estos santos que esperaban a su Salvador en el seno de Abraham, que Nuestro Señor liberó cuando descendió a los infiernos.

6. Es un error suponer que Jesucristo descendió a estos lugares sólo para hacer brillar allí su poder. Debemos creer firmemente que su alma descendió en efecto a los infiernos y que allí se hizo realmente presente, como expresamente lo indican estas palabras de David: «No dejaréis mi alma en los infiernos».

7. Este descenso de Jesucristo a los infiernos en nada disminuyó su poder y majestad, y las tinieblas de estos lugares no ofuscar en el mundo el brillo de su gloria. Por el contrario, debemos ver en este hecho, no sólo que era rigurosamente verdad todo lo que se había dicho de la santidad de Jesucristo, como también que éste era Hijo de Dios, como ya lo había probado por sus milagros.

8. Esto se comprenderá fácilmente si comparamos las razones que llevaron a Jesús a descender a los infiernos, con las razones que obligan a los demás hombres a encontrarse allí. Los hombres habían bajado allí como cautivos, mientras que Jesucristo descendió como Aquel que, siendo el único libre entre los muertos y el único victorioso, iba a ahuyentar a los demonios que los retenían allí tan severamente encerrados a causa de sus culpas.

9. Y descendió no sólo para arrebatar al demonio sus propios despojos, liberando de este cautiverio las almas de los santos Patriarcas y los otros Judíos allí detenidos, como para entrar triunfalmente en el Cielo en su compañía, lo que hizo de un modo admirable y glorioso porque su presencia derramó una luz brillantísima en este lugar donde estaban los felices cautivos, dilatándoles los corazones con una inconcebible alegría y haciéndoles gozar de la suprema beatitud, que consiste en la unión con Dios.

 

Explicación del Grabado.

10. Este grabado representa el alma de Jesucristo apareciendo en el limbo. En primer plano, Adán y Eva de rodillas; se siguen a la izquierda, Abraham blandiendo el gládio contra Isaac; Jacob con su bastón en la mano; David con su Lyra, etc., a la derecha, Moisés de cuya frente irradia rayos de luz; Aarón con su vara; San José sosteniendo una azucena. Nuestro Señor permaneció en compañía de ellos hasta su Resurrección.

11. En el plano superior, se ve el Infierno donde arden los demonios y los condenados; Jesucristo no descendió a este abismo de dolores, ni al Purgatorio; hizo sin embargo sentir a los condenados su acción, dándoles a conocer su divinidad, ya las almas del Purgatorio dándoles la esperanza de la gloria.

 


 

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        7b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

5º artículo (continuación): Al Tercer Día Resucitó de los Muertos.

 

1. Estas palabras «al tercer día resucitó de los muertos» significan que Jesucristo, al tercer día después de su muerte, reunió su alma a su cuerpo por su omnipotencia y salió del sepulcro vivo y glorioso.

2. El cuerpo de Nuestro Señor estuvo en la tumba durante tres días en todo o en parte, a saber: una parte del Viernes, todo el sábado, y una parte del domingo.

3. Se hace necesario saber que Jesucristo no quiso retrasar su Resurrección hasta el fin del mundo, para dar una prueba de su divinidad; pero no quiso resucitar inmediatamente después de su muerte, sino sólo tres días después, para dar a conocer que era verdadero Hombre y que había muerto en efecto. Aquel lapso de tiempo era suficiente para probar la verdad de su muerte.

 

Apariciones.

4. Sabemos que Jesucristo resucitó por el testimonio de los Apóstoles y de los discípulos a quienes Él se mostró muchas veces después de la Resurrección.

5. El día de la Resurrección, Jesucristo se mostró a los Apóstoles reunidos en el cenáculo y les dio el poder de perdonar los pecados.

6. Un tiempo después, Jesucristo se mostró a muchos Apóstoles que estaban pescando en el mar de Galilea. Fue en esta aparición que el Redentor elevó a San Pedro a la dignidad de pastor supremo de la Iglesia.

7. Antes de subir al cielo, Jesucristo se mostró una vez más a los Apóstoles, ordenándoles que predicaran el Evangelio a todas las naciones.

8. Debemos creer en el testimonio de los Apóstoles en favor de la Resurrección de Jesús, porque éstos dieron la vida para atestar que habían visto a Jesucristo resucitado. No podían ser impostores los hombres que se dejan matar para confirmar su testimonio.

 

Calidad de los Cuerpos Resucitados.

9. El cuerpo de Jesucristo resucitado tenía todas las cualidades de los cuerpos gloriosos, a saber: impasibilidad, esplendor, agilidad y sutileza.

10. Por «impasibilidad» entiendo que el cuerpo de Jesucristo no podía sufrir ni morir.

11. Por «esplendor» entiendo que el cuerpo de Nuestro Señor era brillante como el sol; Jesús, sin embargo, no quiso aparecer así antes de su Ascensión.

12. Por «agilidad» entiendo que el cuerpo de Jesucristo se podía transportar a grandes distancias, hasta de la Tierra al Cielo, con la rapidez del relámpago.

13. Por «sutileza» entiendo que el cuerpo de Jesucristo podía atravesar sin dificultad los cuerpos más rios. Así fue como salió de la tumba sin quitar la piedra que tapaba la entrada.

14. Reuniendo su alma a su cuerpo Jesucristo hizo desaparecer la mayor parte de las llagas que había recibido durante la pasión. Sólo conservó las manos, los pies y el lado.

15. Y las conservó: 1 para mostrarlas a los Apóstoles en testimonio de su Resurrección; 2º para presentarlas a su Padre intercediendo por nosotros; 3 para confundir a los pecadores en el día del Juicio, haciéndoles ver que tanto sufrió por ellos como por los justos.

16. Fue necesario que Jesús resucitar, para hacer brillar la justicia de Dios, pues era un acto absolutamente digno de su justicia elevar a Aquel que, para obedecerlo, había sido despreciado y cubierto de los mayores oprobios. San Pablo refiere esta razón en su epístola a los Filipenses: «Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte y muerte en la cruz, por lo que Dios también lo exaltó, y le dio un nombre que está por encima de todos los nombres. » (Fil. II, 7-9)

 

Explicación del Grabado.

17. El grabado representa la «Resurrección del Salvador. Las numerosas mujeres que vemos a la izquierda venían con el fin de embalsamar el cuerpo de Jesús, cuando de repente se sintió un gran temblor de tierra. Un ángel vino a arruinar la piedra del sepulcro y se sentó en él. Los guardias, tomados de asombro, quedaron como muertos. Cuando entraron en el santo Sepulcro las santas mujeres quedaron llenas de temor al ver al ángel. Pero él le dijo: «No temáis; buscáis a Jesús de Nazaret que fue crucificado. No está aquí; ved el lugar donde lo habían puesto. »

 


 

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        8b

(Traducción automática de portugués)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

6º artículo: Subió a los Cielos.

 

1. Estas palabras «subió a los cielos» significan que Jesucristo se elevó al cielo por su propio poder y en presencia de un gran número de discípulos, en el cuadragésimo día después de su resurrección.

2. Jesucristo subió al cielo el día de la Ascensión.

3. Antes de la Ascensión, Jesucristo estaba en el cielo como Dios, no como hombre. Después de la Ascensión está en el cielo como Dios y como hombre.

4. Nuestro Señor subió al cielo: 1º para tomar posesión de la gloria que le era debida; 2º para prepararnos allí un lugar; 3º para interceder por nosotros ante su Padre; 4 para enviarnos el Espíritu Santo.

5. La Ascensión de Nuestro Señor es contada así: «En mi primer libro, oh Teófilo, he hablado de todas las cosas que Jesús hizo y enseñó, desde el principio hasta el día en que, habiendo dado sus instrucciones por medio del Espíritu Santo a los Apóstoles que había escogido, subió a los Cielos. A los cuales también se manifestó vivo después de su Pasión, con muchas pruebas, apareciendo durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios. Al estar la mesa con ellos, les ordenó que no se apartaran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre «que oíste -dijo de mi boca: porque Juan, en realidad, bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo de aquí a pocos días ». Entonces, los que se habían congregado, le preguntaban: «Señor, ¿ha llegado el tiempo en que vas a restaurar el reino de Israel? « Él les dijo: » No os pertenece a vosotros saber los tiempos ni los momentos que el Padre reservó a su poder; pero recibiréis la virtud del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros, y seréis Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea en Samaria y hasta los confines del mundo. Y habiendo dicho esto, se elevó la vista de ellos y una nube lo ocultó a sus ojos. Como estaban mirando al Cielo cuando Él subía, he aquí que se presentaron junto a ellos dos personajes vestidos de blanco, que decían: «Hombres de Galilea, porque estáis parados mirando al Cielo? Este Jesús que, separándose de vosotros, subió al cielo, vendrá del mismo modo que lo habéis visto ir al cielo ». (Hechos I, 1-11)

6. Jesucristo subió al cielo por su propia virtud, sin ser arrebatado por ninguna fuerza extraña, como sucedió a Elías, por ejemplo, que para allá, fue transportado en un carro de fuego, o como el profeta Habacuc, o aún el diácono Felipe que, sostenidos en los aires por la fuerza divina, así recorrieron considerables distancias.

7. Jesucristo subió al cielo no sólo por efecto de esta virtud omnipotente que le daba su divinidad, sino por la que poseía como hombre.

8. Un semejante prodigio sobrepasa las fuerzas de la naturaleza humana, pero esta virtud de que estaba dotada el alma bienaventurada del Salvador podía transportar su cuerpo a donde él quisiera. Por otro lado, el cuerpo así en estado de gloria, obedecía fácilmente a las órdenes del alma cuando ésta le imprimía el movimiento.

9. Los demás artículos del símbolo que se aplican a Nuestro Señor nos muestran su humildad y sus prodigiosas humillaciones. Nada se puede imaginar, en efecto, de más bajo y abyecto para el Hijo de Dios que haya tomado nuestra naturaleza con todas sus debilidades, y haber querido sufrir y morir por nosotros. Pero al mismo tiempo, al proclamar en el artículo precedente que resucitó de los muertos, y en este artículo que subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre, nada más admirable y magnífico podemos decir para celebrar su gloria y su majestad divina.

 

Explicación del Grabado.

10. El grabado representa la Ascensión de Jesucristo sobre el monte de los Olivos. Esta montaña tiene tres cumbres, y fue de la cima central que nuestro Señor subió al cielo en presencia de las santas mujeres y de sus discípulos, y dejando, se dice, la señal de su pie izquierdo grabado en la roca.

11. Cuando Jesucristo desapareció en la nube luminosa a los ojos de sus discípulos, tres ángeles les surgieron, diciendo: «Hombres de Galilea, porque estáis parados mirando al Cielo? Este Jesús que, separándose de vosotros, subió al cielo, vendrá del mismo modo que lo habéis visto ir al cielo. (Hechos I, 1-11)

 


 

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        9b

(Traducción automática de português)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

6º artículo (continuación): Está Sentado a la Derecha de Dios Padre Todopoderoso.

 

1. El símbolo nos dice que Jesucristo «está sentado», para darnos a entender que Él descansa y goza en el cielo de una felicidad que no tendrá fin.

2. Jesús está sentado en el cielo como un rey en su trono y como un juez en su tribunal. En esta doble calidad ejerce el poder legislativo y judicial de que hablaba, cuando se expresaba así antes de dejar el mundo: «Todo el poder me fue dado en el cielo y sobre la tierra. »

3. Añade el símbolo que Jesucristo está sentado a la «derecha de Dios Padre». No quiere decir que Dios tenga mano izquierda y mano derecha. Como el lugar de honor es a la derecha, estas palabras significan que Jesucristo, igual a su Padre como Dios, está por encima de todas las criaturas como hombre.

4. Aunque debamos nuestra salvación y redención a la pasión de Jesucristo, cuyos merecimientos abrieron a los justos las puertas del Cielo, sin embargo es preciso no ver en la Ascensión sólo un modelo puesto ante nuestros ojos para enseñarnos a elevar los pensamientos ya subir al cielo en espíritu. La Ascensión nos comunica también una fuerza divina para alcanzar este fin; sublima los méritos de nuestra fe, purifica nuestra esperanza, y nos señala el cielo al amor de nuestro corazón.

5. La Ascensión sublima los méritos de nuestra Fe, porque la Fe tiene por objeto las cosas que no se ven y que están por encima de la razón y de la inteligencia de los hombres. Luego, si Nuestro Señor no nos hubiera dejado, nuestra fe perdería su merecimiento, pues el mismo Jesucristo proclamó felices a aquellos que creyeron sin haber visto.

6. Y es muy apropiado fortificar la esperanza en nuestros corazones. Creyendo que Jesucristo, como hombre, subió al cielo, y que tomó la naturaleza humana a la derecha de su Padre, tenemos un motivo fuerte para esperar que nosotros, que somos sus miembros, también un día subiremos al Cielo para reunirse con nuestro Jefe sobre todo después de que el mismo Señor nos aseguró esa unión en los siguientes términos:
«Padre, quiero que, donde estoy, estén también conmigo aquellos que me diste, para que contemplen mi gloria. « (Jn. XVII, 24)

7. Una de las mayores ventajas que ésta nos concede todavía es apuntarnos al Cielo al amor de nuestro corazón, y haberlo inflamado con las llamas del Espíritu divino. Se ha dicho con toda la verdad que donde está nuestro tesoro ahí está nuestro corazón. Sin duda, pues, si Jesús continuase permaneciendo con nosotros, limitaríamos todos nuestros pensamientos a conocerlo de vista ya gozar de su trato; sólo veríamos en Él al hombre que nos llenó de beneficios, sintiendo por Él sólo una especie de afecto muy natural.

8. Subiendo al Cielo, Jesucristo espiritualizó nuestro amor, y como, por su ausencia, sólo por el pensamiento lo alcanzamos, nos encontramos fácilmente dispuestos a adorarle ya amarlo como Dios. Es lo que por un lado nos enseña el ejemplo de los Apóstoles. Mientras el Salvador permaneció con ellos, parecían consagrarle sentimientos sólo humanos. Y por otro lado es lo que nos confirma el propio testimonio de Nuestro Señor cuando dice: «Es bueno para vosotros que me vaya». En efecto, ese amor imperfecto con que lo amaban los Apóstoles mientras lo tenían junto a sí, necesitaba ser perfeccionado por el amor divino, es decir, por el descenso del Espíritu Santo. Y por eso añadió luego: «Si no me voy, el Paráclito no descender sobre vosotros».

9. La Ascensión fue el inicio de una nueva expansión hacia la Iglesia, esta verdadera casa de Jesucristo, cuya dirección y gobierno iban a ser confiados a la virtud del Espíritu Santo. Hasta entonces y para representar a los hombres, Jesús colocó a Pedro al frente de la Iglesia como su primer pastor y supremo sacerdote. De ahí en adelante, y más allá de los doce, Jesús no cesó de escoger otros a unos de los cuales hizo Apóstoles, otros profetas, otros evangelistas, otros pastores y doctores, continuando, del lugar donde está sentado a la derecha de Dios Padre, a distribuir a cada uno los dones que le convienen, porque el Apóstol nos dice que la Gracia es dada a cada uno de nosotros según la medida del don de Jesucristo.

 

Explicación del Grabado.

10. El grabado representa a Jesús sentado a la derecha de Dios Padres. Cercan los ángeles y los santos.

 


 

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        10b

(Traducción automática de português)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

7º artículo: Donde ha de Venir para Juzgar a los Vivos y los Muertos.

 

1. Enseñan estas palabras «de dónde procederá a juzgar a los vivos y los muertos» que Jesucristo vendrá al final del mundo con toda la majestad y de un modo visible, juzgar a todos los hombres y dar a cada uno según las sus obras.

2. Por la expresión «vivos», entiendo: 1º los buenos o los justos; 2º aquellos que estén aún con vida cuando aparezca Jesucristo, pero que morir y resucitar en un instante.

3. Por «muertos» entiendo: 1º los malos o condenados; 2º los que hayan muerto desde el principio del mundo, pero que resucitarán a fin de ser juzgados.

4. Seremos juzgados por el bien o por el mal que hayamos practicado por pensamientos, palabras, acciones y omisiones. Este juicio será tan riguroso que Jesucristo declara en el Evangelio que tendremos que dar cuenta de todas las palabras ociosas, es decir, de todas las palabras inútiles o para nosotros o para nuestro prójimo.

5. Sabemos que el Juicio Final se realizará cuando termine el mundo, pero ignoramos cuando el mundo dejará de existir. Dios no lo quiso revelar para estar siempre preparados.

6. Anunciarán la llegada cercana al Supremo Juez muchas señales de que nos habla el Evangelio: oscurecer el sol, la luna dejará de dar claridad, caer las estrellas del cielo, habrá temblores de tierra y las olas del mar harán oír un ruido horrible.

7. San Marcos lo narra en los siguientes términos: « En aquellos días habrá tribulaciones como no ha habido desde el principio del mundo que Dios creó, hasta ahora, ni habrá más. Y si el Señor no abreviara aquellos días, ninguna persona se salvaría; pero él los abrevió en atención a los elegidos que eligió. Entonces si alguien os dice: He aquí está el Cristo, o, pues, no le deis crédito; porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán prodigios y milagros para engañar, si fuera posible, hasta los escogidos. Por lo tanto, de sobrevuelo; he aquí que yo os predijo todo. En aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecirá y la luna no dará su claridad, y las estrellas caer del cielo y las potestades que están en los cielos serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes, con gran poder y gloria. Y enviará sus ángeles y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Oí una comparación tomada de la higuera; cuando sus ramas están ya tiernas y las hojas brotan, sabéis que está cerca el verano; así también cuando veas que suceden estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que se cumplan todas estas cosas. Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasar. En cuanto a ese día o de esa hora, nadie sabe, ni los ángeles en los Cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Estén de sobreaviso, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el momento. Será como un hombre que, emprendiendo un viaje, dejó su casa y delegó la autoridad a sus siervos, indicando a cada uno su tarea, y ordenó al portero que estuviera vigilante. Vigilad, pues, ya que no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si de tarde, si a la medianoche, si al cantar del gallo, si por la mañana; para que, de repente, no os encuentre a dormir. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: «¡Vigilad! (Marcos XIII, 19-31)

8. Además del Juicio Final, hay el Juicio particular, que sucede luego cuando morimos. En el Juicio particular el alma comparece sola frente a Dios; en el Juicio Final el alma reunida al cuerpo será juzgada delante de todos los hombres.

9. El Juicio Final no modificará la sentencia dictada en el Juicio particular, sino que servirá para hacer brillar ante todos la justicia de Dios, la divinidad de Jesucristo, la gloria de los buenos, la confusión de los malvados.

 

Explicación del Grabado.

10. Representa el grabado el Juicio Final. Jesús está sentado sobre las nubes, rodeado por los ángeles y los santos, precedido de la cruz. La Virgen está a su derecha, y Jesús dice a los elegidos: «Venid, benditos de mi Padre, poseer el reino que os había preparado desde la creación del mundo. « (Mat. XXV, 34)

11. El ángel vengador está a la izquierda, arrojando a los condenados al infierno, después que el Supremo Juez les haya hecho oír la terrible sentencia: «Apartaos de mí, malditos, para el fuego eterno, preparado para el demonio y sus ángeles . « (Mat. XXV, 41)

 


 

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EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

8º artículo: Creo en el Espíritu Santo.

 

1. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad, que procede del Padre y del Hijo.

2. El Espíritu Santo es Dios; la Iglesia definió esta verdad, diciendo en sus símbolos que el Espíritu Santo debe ser adorado juntamente con el Padre y el Hijo.

3. La misma verdad nos enseña también la Sagrada Escritura, que da al Espíritu Santo el nombre de Dios. Cuando San Pedro reprendió a Ananías y Safira por haber mentido al Espíritu Santo, se expresó en estos términos: «No mentiste a hombres, sino a Dios». (Hechos V, 1-11)

4. Las siguientes palabras de Nuestro Señor nos enseñan que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo: «Cuando venga el Consolador, ese Espíritu de verdad que procede del Padre, y que os enviaré de parte de mi Padre, testimonio de mí ».

5. El Espíritu Santo es pues igual en todo al Padre y al Hijo; es como ellos todo poderoso, eterno, de una perfección, grandeza y sabiduría infinitas.

6. Se llama ordinariamente al Espíritu Santo: 1º Don de Dios, porque es el don más precioso que Dios ha concedido a los hombres; 2º Consolador, porque nos consuela en nuestras aflicciones; 3º Espíritu de oración, porque nos ayuda a orar.

7. Se llama Santo, porque Él es santo por su naturaleza y porque es Él quien nos santifica.

8. La santidad del Espíritu Santo difiere de la santidad de los santos que honramos con nuestro culto: 1º el Espíritu Santo es santo por sí mismo y por su naturaleza, mientras los santos por sí mismos y por su naturaleza, mientras los santos se vuelven por la gracia de Dios; 2º el Espíritu Santo es infinitamente santo, mientras que los santos sólo lo son en cierto grado.

9. El Espíritu Santo descendió muchas veces sobre la tierra de un modo visible. Descendió en forma de paloma sobre nuestro Señor Jesucristo el día de su Bautismo y sobre los Apóstoles y discípulos en forma de lenguas de fuego el día de Pentecostés.

10. «En el día de Pentecostés, dice la Sagrada Escritura, de repente, vino del Cielo un estruendo, como el de viento que sopla impetuoso, que llenó toda la casa donde estaban los Apóstoles. Y les aparecieron repartidas unas como lenguas de fuego, de las cuales se posó una sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar varias lenguas. (Hechos II, 1-4)

11. Después de haber recibido el Espíritu Santo, los Apóstoles predicaron el Evangelio a todas las naciones.

12. Antes de la predicación de los Apóstoles, todos los pueblos de la tierra, a excepción de los judíos, adoraban criaturas.

13. De la predicación de los Apóstoles resultó la conversión de una multitud inmensa de judíos y paganos, que abrazaron la religión cristiana.

14. La religión cristiana no se estableció sin obstáculos; fue combatida durante trescientos años, y millones de cristianos sufrieron toda clase de torturas y la propia muerte en el nombre de Jesucristo.

15. La destrucción de las falsas religiones, en la mayor parte del mundo conocido, fue el mayor milagro que el Espíritu Santo operó por medio de los Apóstoles, bastando por sí solo para probar la divinidad del cristianismo.

16. El Espíritu Santo también se nos manifiesta de modo invisible por las gracias que derrama en nuestras almas a fin de santificarlas.

17. El Espíritu Santo habita en nosotros cuando nos encontramos en estado de gracia; por eso San Pablo dice que somos templos del Espíritu Santo.

18. El Espíritu Santo gobierna la Iglesia, dándole fuerza para resistir a sus enemigos y preservarla de cualquier error en su enseñanza.

19. El Espíritu Santo da a la Iglesia todas las gracias y todos los dones necesarios para su conservación, como el don de los milagros y el don de profecía.

20. Debemos orar muchas veces al Espíritu Santo porque, sin su ayuda, nada podemos hacer de útil para nuestra salvación.

21. Debemos evitar apartar al Espíritu Santo de nuestra alma por el pecado mortal, y contradecirlo por el pecado venial.

 

Explicación del Grabado.

 

22. Este grabado representa el Cenáculo donde los Apóstoles y discípulos se reunieron después de la Ascensión del Señor, aguardando el descenso del Espíritu Santo y orando en compañía de la Santísima Virgen y de muchas santas mujeres.

 


 

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(Traducción automática de português)

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

9º artículo: Creo en la Santa Iglesia Católica – Constitución de la Iglesia.

 

Constitución de la Iglesia.

1. La Iglesia es la sociedad de los fieles que profesan la religión de Nuestro Señor Jesucristo bajo la dirección del Papa y de los Obispos.

2. Se entiende por fieles, aquellos que, estando bautizados, creen todo lo que la Iglesia enseña, sometiéndose a los pastores legítimos.

3. El Papa es el vicario de Jesucristo, el sucesor de San Pedro, el jefe visible y el doctor de toda la Iglesia, y padre común de los pastores y de los fieles.

4. El primer papa fue San Pedro, que Jesucristo nombró jefe de la Iglesia universal.

5. El Papa es sucesor de San Pedro porque es Obispo de Roma, y fue en Roma que San Pedro estableció su residencia y sufrió el martirio.

6. Los pastores legítimos de la Iglesia son, con el Papa, los obispos, que Jesucristo encargó de instruir y gobernar a su Iglesia.

7. Los obispos son sucesores de los Apóstoles, encargados de gobernar las diócesis, bajo la autoridad del Papa.

8. Los párrocos son sacerdotes que los obispos eligen para estar al frente de las parroquias.

9. Los miembros de la Iglesia son los individuos bautizados y que creen lo que la Iglesia enseña, estando sujetos a nuestro Santo Padre el Papa, ya su Obispo.

10. No forman parte de la Iglesia los infieles, los herejes, los cismáticos, los apóstatas y los excomulgados.

11. Un infiel es el individuo no bautizado y que no cree en Jesucristo.

12. Un hereje es el individuo bautizado que rechaza obstinadamente creer una o más verdades reveladas por Dios, y que la Iglesia enseña como artículo de Fe.

13. Un cismático es el individuo bautizado que se separa de la Iglesia negándose a reconocer a los pastores legítimos, ya obedecerles.

14. Un apóstata es el individuo bautizado que reniega la Fe de Jesucristo después de haber profesado.

15. Un excomulgado es el individuo bautizado que la Iglesia ha eliminado de su seno a causa de sus crímenes.

16. Los pecadores son miembros de la Iglesia, pero son miembros muertos.

17. Es una gran desgracia no pertenecer a la Iglesia, porque no pueden ser salvos aquellos que voluntariamente y por su culpa están fuera del gremio de la Iglesia.

 

Caracteres de la Verdadera Iglesia.

18. Hay una sola Iglesia verdadera, porque una sola fue fundada por Jesucristo. Son cuatro los caracteres o signos para reconocerla: es una, santa, católica y apostólica.

19. La verdadera Iglesia romana, que tiene por cabeza al Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro.

20. La Iglesia romana es una, porque todos sus miembros creen las mismas verdades y obedecen al mismo jefe visible, que es el Papa.

21. Es santa, porque nos ofrece todos los medios para santificarnos, y siempre ha formado santos.

22. Es católica o universal, porque está esparcida por toda la tierra y siempre ha subsistido desde Jesucristo.

23. Es apostólica, porque fue fundada por los Apóstoles, es gobernada por sus sucesores, y cree y enseña su doctrina.

 

Explicación del Grabado.

24. Al alto, Jesucristo instituye a San Pedro jefe visible de la Iglesia. Entregando el báculo pastoral, le da la misión de apacentar sus corderos y sus ovejas, es decir, de gobernar a los pastores ya los fieles de los que se compone la Iglesia y que constituyen el rebaño de Nuestro Señor Jesucristo.

25. Abajo se ve: 1º el Papa, vestido de hábitos blancos y teniendo en la cabeza una tiara; 2º de ambos lados del Papa se ven los cardenales; 3º delante del Papa un Arzobispo con el palio; un obispo con la mitra y el báculo, y numerosos prelados, religiosos y religiosas; 4º más arriba ya la derecha, un sacerdote ministrando la sagrada comunión, otro predicando el Evangelio a los fieles, y un misionero que de crucifijo en la mano anuncia a Jesucristo a los infieles.

26. La Iglesia durará hasta el fin del mundo, y triunfará de todas las persecuciones, según la promesa de su divino fundador, Jesucristo.


 

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EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

9º artículo (continuación): En la Comunión de los Santos.

 

1. Estas palabras, «Creo en la comunión de los santos», significan que los bienes espirituales de la Iglesia son comunes a todos sus miembros de una misma familia o de un mismo cuerpo.

2. La palabra «comunión» quiere decir aquí comunidad. Así, como hay comunidad de bienes entre todos los miembros de una misma familia, así también, hay en la Iglesia comunidad de bienes espirituales entre todos los que la componen.

3. Se da el nombre de «Santos», no sólo a los bienaventurados que están en el cielo ya las almas del Purgatorio, como a los fieles de la tierra, porque han sido santificados por el Bautismo y están llamados a vivir una vida santa.

4. Los bienes espirituales de la Iglesia son: los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Virgen y de los Santos, los Sacramentos, el Santo Sacrificio de la Misa, las oraciones y las buenas obras.

5. La Comunión de los Santos no existe sólo entre los fieles que viven sobre la tierra, sino entre la Iglesia triunfante, la Iglesia militante y la Iglesia padecer.

6. La Iglesia triunfante es la reunión de los santos que triunfan con Jesucristo en el cielo.

7. La Iglesia militante es la reunión de los fieles que combaten en la tierra contra los enemigos de la Salvación.

8. La Iglesia padecente es la reunión de las almas de los justos que acaban de expiar sus culpas en las penas del Purgatorio.

9. El Purgatorio es este lugar de sufrimientos donde las almas de los justos acaban de expiar sus culpas antes de entrar en el cielo.

10. Están en el Purgatorio aquellos que murieron en estado de gracia, no estando completamente exentos de pecados veniales o que no cumplieron aún la justicia de Dios.

11. La existencia del Purgatorio es cierta. En efecto, Jesucristo dice en el Evangelio que las blasfemias contra el Espíritu Santo no serán perdonadas en este mundo ni en el otro. Nuestro Señor nos da así entender que otros pecados serán perdonados después de esta vida. Pero no lo pueden ser en el cielo, donde no entra el pecado, ni en el infierno, donde no hay perdón. Por lo tanto, lo serán en el Purgatorio.

12. Nos encontramos en comunión con los santos que están en el cielo mientras oramos por ellos, y ellos interceden por nosotros.

13. Estamos en comunión con las almas del Purgatorio, mientras las aliviamos con nuestras oraciones, nuestras bellas obras, por las indulgencias y sobre todo por el Santo Sacrificio de la Misa.

14. Las oraciones que ordinariamente se rezan para las almas del Purgatorio son: el oficio de los muertos, el salmo «De profundis», y la invocación: »Que las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios».

15. Los fieles de la tierra están en comunión entre ellos mientras cada uno de ellos aprovecha de las oraciones y buenas obras que se hacen en toda la Iglesia.16. No todos participamos de estos bienes en el mismo grado, que es mayor o menor según nuestros méritos.

17. Los propios pecadores tienen alguna parte en esta comunión de bienes espirituales, de que les advierte gracias, que pueden aprovechar para convertirse.

18. No participan en modo alguno, de los bienes espirituales de la Iglesia aquellos que no son miembros de ella, como los herejes, cismáticos, y excomulgados.

19. Por estas palabras «Fuera de la Iglesia no hay salvación» debemos entender que es absolutamente imposible la salvación aquellos que voluntariamente de mala fe se conservan fuera de la verdadera Iglesia.

 

Explicación del Grabado.

20. Este grabado representa la comunicación de los santos en la multitud de los Santos y de los Ángeles que están en el Cielo, en los fieles de la Tierra y en las almas del Purgatorio.

21. En la parte superior del grabado los Ángeles y los Santos adoran a las tres personas de la Santísima Trinidad, rogándoles por los fieles que viven sobre la tierra.

22. Al centro, estos fieles asisten al Santo Sacrificio de la Misa, invocando a los santos del cielo, orando unos por otros y pidiendo la liberación de las almas del Purgatorio.

23. El plano inferior representa el Purgatorio. Las aguas refrescantes que los dos ángeles derraman sobre las almas simbolizan el alivio que se les obtiene por el Santo Sacrificio de la Misa.

 


 

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        14b

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EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

10º artículo: Creo en la Remisión de los Pecados.

 

1. Creemos por este artículo: 1 que podemos alcanzar de Dios la remisión de nuestros pecados; 2 que Jesucristo dejó a su Iglesia el remedio para perdonar todo tipo de pecado.

2. Podemos alcanzar el perdón de todos los pecados, por muy graves y enormes que sean.

3. Dios perdona los pecados por medio de los ministros de la Iglesia a quienes Jesucristo ha conferido ese poder. Estos ministros son los obispos y los sacerdotes.

4. Recibimos el perdón de los pecados principalmente por los sacramentos del Bautismo y de la Penitencia. El pecado original nos es perdonado por el Bautismo y los pecados mortales por el sacramento de la Penitencia y también por la contrición perfecta acompañada del voto de confesarnos.

5. Los pecados veniales pueden ser perdonados sin ministerio exterior de la Iglesia; además de los sacramentos, las oraciones, las limosnas y otras buenas obras pueden obtener la remisión de ellos.

6. Los pecados son perdonados por los méritos de Jesucristo.

7. El Beneficio de la Remisión de los pecados es una obra no inferior a la creación del mundo, y al resucitar de los muertos.

8. Sólo Dios puede perdonar los pecados. Siendo Jesucristo Dios, tenía también aquel poder; lo tenía también como hombre, porque la naturaleza humana estaba unida en Él a la divinidad, y vemos en el Evangelio que usó muchas veces de aquel poder. Como primer ejemplo está la curación del paralítico. « Un día entró Jesús otra vez en Cafarnaum, y se supo que él estaba en casa, se juntó mucha gente, de modo que no se cabía, ni siquiera a la puerta. En esto llegaron algunos conduciendo un paralítico que era transportado por cuatro hombres. Como no pudieran llevarlo junto a Él por causa de la multitud, descubrieron el techo en la parte debajo del cual estaba Jesús y, habiendo hecho una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: «Te son perdonados los pecados». Estaban sentados allí algunos escribas que decían en sus corazones: «¿cómo habla así? Él blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados sino Dios? Jesús, conociendo pronto en su espíritu que ellos pensaban de esta manera dentro de sí les dijo: «¿Por qué pensáis esto en vuestros corazones? Lo que es más fácil decir al paralítico: Te son perdonados los pecados o decir: Levántate, toma tu lecho y anda? Para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder de perdonar los pecados, le dijo al paralítico: -Yo te mando: levántate, toma tu lecho y va a tu casa. Inmediatamente se levantó y, tomando el lecho, se retiró a la vista de todos, de manera que se admiraron y glorificaron a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto cosa semejante». « (Marcos II, 3-13)

9. En su infinita bondad, Nuestro Señor comunicó ese poder a San Pedro, y luego, el mismo día de su resurrección, a todos los Apóstoles y por ellos a todos sus sucesores legítimos. « Al llegar a la región de Cesarea de Felipe, Jesús interrogó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? « Y ellos respondieron: » Unos dicen que es Juan Bautista, otros que es Elías, otros que es Jeremías o alguno de los profetas « . Jesús les dijo: «¿Y vosotros quién decís que yo soy? »Respondiendo Simón Pedro, dijo:« Tú eres el Cristo, Hijo de Dios vivo ». Respondiendo Jesús, le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Juan, porque no ha sido la carne y la sangre que han revelado, sino mi Padre que está en los Cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella, Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que vinisteis a la tierra será ligado también en los Cielos y todo lo que desatares sobre la tierra, será desatado también en los Cielos ». (Mateo XVI, 13-19). « Llegada la tarde del mismo día (de la resurrección) y estando cerradas las puertas de la casa donde los discípulos estaban juntos, por miedo a los judíos, fue Jesús, se colocó en medio de ellos y les dijo:« ¡La paz esté con vosotros! ». Dicho esto, les mostró las manos y el lado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Él les dijo de nuevo: «La paz esté con vosotros. Así como el Padre me ha enviado, también os envío a vosotros. Habiendo dicho estas palabras sopló sobre ellos, y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a aquellos a quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, a aquellos a quienes los retened, les serán retenidos ». (Juan XX, 19-23).

 

Explicación del Grabado.

10. El grabado representa a San Pedro recibiendo de Nuestro Señor las llaves, con el poder de cerrar y de abrir, de llamar y de desligarse, es decir de perdonar o no los pecados.

 


 

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EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

11° artículo : Creo en la Resurrección de la Carne.

 

1. Este artículo nos enseña que, al fin del mundo, todos los hombres han de resucitar tomando cada uno el mismo cuerpo que antes había.

2. Esto es posible por la omnipotencia divina, a la que nada es imposible.

3. Dice « Resurrección de la carne » y no del hombre todo, para denotar que el alma no muere, sino sólo el cuerpo, y por eso debe resurgir solamente la carne.

4. Los cuerpos han de resucitar para tener parte en el premio o en la pena, ya que tuvieron parte en el bien y en el mal durante la vida.

5. Todos los hombres resucitarán, tanto los buenos como los malos, pero con esta diferencia: que los elegidos tendrán las dotes de los cuerpos gloriosos, y no así los condenados.

6. Las dotes de los cuerpos gloriosos son: la impasibilidad, que es la exención de todo dolor y miseria; la claridad, que es el resplandor del alma redundando el cuerpo; la agilidad, que es la exención del peso que hoy subyuga el cuerpo; la sutilidad que designa la perfecta sumisión del cuerpo al mando del alma.

7. Los cuerpos de los condenados no tendrán esas dotes y serán susceptibles de toda clase de sufrimientos.

8. La Resurrección será en el Fin del Mundo, antes del Juicio Final. Escucha la sentencia del Juicio Final, los resucitados se quedarán en el mismo lugar donde Dios los ponga, los buenos en la bienaventuranza eterna en compañía de Jesucristo y de los Ángeles: los condenados, en el infierno para siempre en compañía de los demonios.

9. Milagro de Jesús resucitando a Lázaro, en el Evangelio de San Juan: «Teniendo, pues, oído que Lázaro estaba enfermo, permaneció dos días en el lugar donde se encontraba. Después de esto, dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea». Los discípulos le dijeron: «Maestro, ¿todavía los judíos te quisieron apedrear, y tú vas de nuevo para allá? « Jesús respondió: » ¿No son doce las horas del día? Aquel que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; sin embargo, lo que pase de
noche tropieza, porque le falta la luz. « Así habló, y después les dijo: » Nuestro amigo, Lázaro, duerme; pero voy a despertarlo. Sus discípulos le dijeron: «Señor, si él duerme, también se levantará. Pero Jesús hablaba de su muerte; y ellos juzgaban que hablaba del reposo del sueño. Jesús les dijo claramente: «Lázaro murió, y yo, por vuestra causa, estoy contento por no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a tener con él. Tomás, llamado Dídimo, dijo entonces a los otros discípulos: «Vamos nosotros también, para morir con él». Llegó a Jesús y lo encontró desde hace cuatro días en el sepulcro. Betania distaba de Jerusalén cerca de quince estadios (tres kilómetros). Muchos judíos habían ido a Marta y María, para consolarlos por la muerte de su hermano. Marta, pues, tan pronto como oyó que venía Jesús, salió al encuentro; y María se sentó en su casa. Marta le dijo a Jesús: «Señor, si estuvieras aquí, mi hermano no habría muerto. Pero también sé ahora que todo lo que pides a Dios, Dios te concederá. Jesús le dijo: « Tu hermano ha de resucitar. Marta le dijo: «Yo sé que ha de resucitar en la resurrección del último día. Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá; y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees en esto? « Ella respondió: » Sí, Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido a este mundo. »Dicho esto, se retiró y fue a llamar en secreto a su hermana María, diciendo:« El Maestro está aquí y te llama ». Ella, tan pronto como oyó esto, se levantó rápidamente y se fue a él. Jesús aún no había entrado en la aldea, pero estaba todavía en aquel lugar donde Marta había ido a su encuentro. Entonces, los judíos que estaban con ella en casa y la consolaban, viendo que María se había levantado tan deprisa y había salido, la siguieron, juzgando que iba a llorar al sepulcro. María, sin embargo, habiendo llegado donde Jesús estaba, cuando lo vio, se echó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Jesús, viendo llorar, a ella ya los judíos que habían ido con ella, se conmovió profundamente y se emocionó; después preguntó: «¿Dónde lo pusiste? « Ellos respondieron: » Señor, ven a ver.  » Jesús lloró. Los judíos, por eso, dijeron: «Mirad cómo lo amaba». Pero algunos de ellos dijeron: «Este, que abrió los ojos a lo que era ciego de nacimiento, no podía hacer que éste no muriera? Jesús, pues, nuevamente emocionado en su interior, fue al sepulcro. Era una cueva con una piedra colocada a la entrada. Jesús dijo: «Quita la piedra». Marta, hermana del difunto, le dijo: «Señor, él huele mal, porque está ahí hace cuatro días. Jesús le dijo: « ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? »Entonces sacaron la piedra. Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Yo sabía que me oye siempre, pero he hablado así por el pueblo que está alrededor de Mí, para que crean que Tú me enviaste. »Habiendo dicho estas palabras, gritó en voz fuerte:« ¡Lázaro, sale hacia fuera! Y salió lo que había estado muerto, ligado de pies y manos, con las vendas, y su rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Apárdalo y déjalo ir». Entonces, muchos de los judíos que habían ido a visitar a María y Marta, viendo lo que Jesús había hecho, creyeron en él. « (Juan XI, 1-46)

 

Explicación del Grabado.

10. La imagen representa la resurrección de los muertos. En el centro de la imagen, en medio del desorden general en el que se hunde la naturaleza, vemos ángeles tocando la trompeta para llamar a los hombres al juicio. Las tumbas se abren y los muertos se levantan del polvo. Entre ellos se encuentra un rey que ha conservado su corona y un obispo que, al volver a la vida, se encuentra ante él, listo para entregar sus vestimentas pontificias.

11. En la parte superior de la imagen, la Cruz aparece en el aire, resplandeciente de luz y rodeada de espíritus angelicales. La vista de la Cruz conforta a los buenos, que extienden los brazos ansiosamente hacia ella, mientras que los malvados están aterrorizados por ella, alejándose con temor de ella y rezando para que las montañas caigan sobre ellos y los aplasten en la nada.

 


 

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publié 19 mars 2018 par missiondesainteanne

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